Acerca de mí

Mi foto
Rosario, Santa Fe, Argentina

martes, agosto 09, 2011

yo soy el dueño de mi alma, yo soy el capitán de mi destino

Hoy me reencontré con esta frase y me hizo pensar en lo mal que la había entendido la última vez. Cada entrada de esta bitácora es un cuchillo clavado que llevo. Lo uso para no llevar tantas mochilas a la vez; y de vez en cuando, cuando me pongo melancólico y sentimental, releer lo mal que me sentía. Pero esta vez no.
Esta vez voy a contarte a vos, querido Juanpi, que ser feliz es una decisión, es un camino por el cual se elije caminar y no depende para nada de la compañía que se tiene. No tiene sentido buscar una compañera solo para sentirse feliz, porque inevitablemente le quitarás toda su paz y su felicidad. Para poder salir con la frente en alto, hace falta entender que nadie depende de nadie en esta vida, solo uno y si mismo, y encontrar la dicha de compartir esa felicidad con alguien es circunstancial. No puedo mas seguir esquivando mis problemas, y cargárselos a alguien mas. Cada persona tiene su tiempo para entender esto, quizás no sean los mismos que los tuyos, Juanpi. Quizás no puedas hacer nada. Y tampoco debes hacer nada! ahí esta la clave de todo esto. No vas a hacer feliz a alguien que no lo es, no vas a lograr ser feliz con alguien cuando no lo eres. Si esta vida es un rejunte de experiencias, entonces disfruta de cada experiencia vivida, recuérdala con mucho cariño, y sigue avanzando... no para encontrar tu destino, sino para disfrutar del viaje sin mochilas. Ella se fue. Ella nunca te conoció. Aquella otra, nunca pudiste encontrarla. A la otra la dejaste ir, la ahogaste. Quizás todas ellas sean la misma. Quizás te esforzaste tanto en no estar solo, que siempre estuviste solo. Ya es hora de tomar el timón, de decidirte a ser feliz y dejar que tu alegría te contagie. Si estas destinado a algo mas, el tiempo dirá. Y si no, acéptalo sin miedo, sin remordimientos.
Tardé demasiado tiempo en entender esto. Perdón a todos. Y gracias a vos, que me hiciste dar cuenta de lo mal que me sentía y no lo quería aceptar. Hoy soy otra persona. Hoy puedo mirarme y no crucificarme, y si nuestros caminos se vuelven a cruzar, será para compartir nuestras alegrías y no nuestros miedos, porque yo me rehúso a tener miedo, he vivido demasiado tiempo en las sombras como para no ver el sol... ya es hora de crecer, de disfrutar de mi tiempo en esta tierra sin culpas.
Soy esto, me acepto como soy. Hay momentos en que te extraño muchísimo, pero sé que si el diablo nos tira para el mismo lado, te encontrarás con una persona diferente, dispuesta a ser feliz sola, y a compartir esa alegría. Y si no, si solo serás un recuerdo, entonces también lo acepto, también puedo vivir con eso. En ese caso, te deseo que encuentres la felicidad en otros mares, y si es tu destino compartirla, que seas dichosa. No te guardo rencor, ni pena. Atesoro los momentos que hemos vivido, y si alguna noche me ves llorar no es por que te extraño, es porque recuerdo lo bien que me sentía a tu lado.
Mi felicidad no va a volver a depender de un si o un no. Mi felicidad la comparto, si quieres, acá está. Y si no, también está bien.
Me salió extremadamente cursi esto, lo se... pero hoy me siento así. Vida mía, lo que tengas deparado para mi lo acepto. Ya no hay dolor.